“Cuando la tensión de los padres se transmite a los hijos, estos quieren y temen, en la misma medida, ayudarles”
Creo que las consecuencias de una separación son normalmente pagadas por los hijos, por no saber cómo afrontar la situación por parte de los padres, que piensan que la mejor manera de ganarse el cariño de su hijo, cada uno por su parte, es poniéndolo en contra del otro progenitor, sin darse cuenta que así lo único que se consigue es llevar al niño a una lucha interna porque él, en principio quiere a los dos en la misma medida e igual que antes de que las cosas entre ellos dejasen de funcionar.
“Los padres somos los responsables de mantener a nuestros hijos al margen de los conflictos de pareja”.
Dando por supuesto que los dos progenitores quieren a sus hijos, la posición más correcta es la de aportar el mismo afecto y cariño que antes, para que el niño note lo menos posible la ausencia del otro progenitor en cada momento, puesto que ya no coincidirán los tres, y si lo hacen será en muy contadas ocasiones.
“La clave está en mostrarles nuestro amor incondicional sin entrar en reproches con el otro progenitor”.

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